Vino..... El arte de servirlo
Mi objetivo es lograr que prepares platillos que dejen a tus invitados con la boca abierta no solo por el sabor y la presentación, también por la aparente sofisticación que se requiere para prepararlos. La realidad es que la cocina es mucho más fácil de lo que parece cuando sabes que y como preparar los platillos.

Mi intención no es la de dar recetas difíciles para expertos. Mi objetivo es que puedas preparar platillos exquisitos que aparentemente solo un experto puede preparar, con poca o nada de experiencia.
Entendiendo que la cocina es intimidante (lo fué para mi), y es por eso que diseño mi sitio y sus recetas para que cualquiera pueda preparar una verdadera comida Gourmet SIN frustraciones ni términos complicados. No voy a llenarte de conceptos imposibles de entender y de técnicas difíciles de implementar. Voy a darte todo lo necesario para que aprendas a cocinar platillos de todo el mundo como chef sin realmente serlo. Con un poco de suerte y práctica ¡hasta puedes llegar a serlo!

Cada semana estaré subiendo recetas, técnicas y vídeos que te guiarán por el fascinante mundo de la alta cocina... Fácil, muy fácil de preparar.
Espero que logre despertar tu amor hacia este arte y la única manera de hacerlo es que no vivas frustraciones para que puedas cocinar como experta desde el día 1.

Bienvenida pues a mi mundo, el mundo de la Cocina Creativa de Linda.

Linda Smith de Brockmann
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El arte de servir vino no solo está en elegir el correcto. Hay que saber como se sirve una vez sentados en la mesa...

Todas las bebidas se sirven por el lado derecho del comensal, aunque, como es el caso en la mayor parte de los hogares, lo normal
es "pasar" la botella de vino para que cada quien se sirva y sirva.
Para una cena elegante el moso o la muchacha debe ser el encargado de servir las bebidas.
Se sirve primero a las señoras y luego a los caballeros; aunque está bien admitido, ya que no son encuentros tan formales
(estas fiestas suelen congregar a familiares y amigos), empezar por la derecha del anfitrión y servir en orden secuencial a todos
los comensales. La botella nunca se apoya en la copa para servir, sino que se debe mantener a unos dos centímetros de ella.


Servir una copa:
Si el anfitrión abre la botella de vino, servirá a una persona de confianza la prueba del mismo, y éste asentirá, o no, sobre la calidad del vino.
En caso no haber una persona de confianza o experta en vino, será el propio anfitrión el que haga de catador del mismo para comprobar que se encuentra en óptimas condiciones de sabor, temperatura, etc. Se puede tener una copa auxiliar para verter un poquito de vino sobre ella, para eliminar posibles restos de corcho.


No levante su copa:
En el caso de los vinos tintos, para evitar su calentamiento con la mano, se puede utilizar un porta vinos para colocar la botella y servirlo. En el caso de vinos de mucha edad, como los grandes reservas, se pueden decantar y servir en un recipiente, botella o decantadera, especial para ello. También es conveniente abrirlos con al menos una hora de antelación, para que el vino se "airee" y se oxide atravez de la oxigenación.

Las copas no se llenan en su totalidad, solamente se llenan de forma parcial. se suele llenar, aproximadamente, un tercio de la copa, siendo una proporción aproximada en función del tamaño de la copa (dado que hay copas de múltiples tamaños que pueden hacer variar esta proporción). En el caso de los tintos se puede servir más cantidad, pero en el caso de los blancos (que deben servirse fríos), es mejor servir poca cantidad y reponer más a menudo, para lograr tomarlo a la temperatura ideal. Lo mismo nos ocurre con el cava, la Champagne y otros espumosos.


Si no deseas que te sirvan una determinada bebida, se lo haremos saber a la persona que nos sirve (personal de servicio, anfitriones, compañeros de mesa, etc.) de forma verbal, pero no taparemos la copa como señal de negativa.
Nunca se levanta la copa para que nos sirvan. Hay que dejarla en la mesa, aunque nos sirvamos nosotros, la copa no se mueve.

Si hablamos de licores y otras bebidas, las proporciones a servir varían en función del tipo de bebida y el tamaño de la copa o vaso.

El coñac, se sirve en una amplia copa, llenando, de forma aproximada, un quinto de la capacidad de la copa (lo mismo que ocurre con el vino, dependerá en gran medida del tamaño de la copa, ya que las hay muy grandes y muy pequeñas). Si la copa es pequeña, podemos llenar un tercio e incluso la mitad de la misma.

Los licores, se suelen tomar en lo que conocemos como vasos de "chupito", lo que supone un trago corto. Estos vasitos se suelen llenar en su totalidad.

En el caso de otras bebidas, ginebra, vodka, whisky, etc. así como cócteles y otros combinados, las medidas de llenado son muy variables en función del tipo de bebida, tipo de vaso y complementos que lleve la misma (hielos, fruta, etc.).

No podemos olvidarnos de un detalle importante. Las bebidas nunca deben estar servidas antes de sentarnos a la mesa. Siempre se deben servir cuando los comensales están sentados.

En el caso del agua, se puede servir, antes de que lleguen los alimentos a la mesa, pero el vino y el resto de bebidas, se suele servir cuando ya están los alimentos en la mesa. No es una norma que se cumpla muy a menudo, pero siendo un poco severos en las formas, es lo que marca el protocolo más estricto.



Temperatura.
1. Blancos secos. Entre 7 y 9 grados.

2. Blancos con cuerpo. Entre 9 y 11 grados.

3. Tintos ligeros. Entre 11 y 14 grados.

4. Rosados. Entre 8 y 10 grados.

5. Tintos con cuerpo. Entre 14 y 16 grados.


Dependiendo del plato a servir, tenemos que saber que vino debería servirse. Unas pequeñas pautas serían:
1. Blancos ligeros. Pescados blancos.

2. Blancos con cuerpo. Pescados azules, mariscos y salsas.

3. Tintos ligeros. Carnes rojas.

4. Rosados. Carnes blancas.

5. Tintos con cuerpo. Carnes rojas y caza.

Aunque he dado una clasificación por el vino, voy a dar otra más completa en función de los platos a servir, y que al ser más amplia te puede dar una orientación mejor a la hora de crear el menú ideal:

1. Entremeses.
Si son de embutidos y quesos, podemos utilizar un rosado seco. Si hay pescado (o fritos tipo calamares, camarones ...) podemos utilizar un blanco seco.


2. Primer Plato caldoso.
Si hay un primer plato como sopa o consomé, lo mejor es servir un blanco seco.


3. Primer plato.
Arroces, un blanco seco (también arroces con pescado). Si el arroz lleva carne, podemos servir un tinto joven. Las pastas admiten un rosado joven, y las legumbres un tinto joven.


4. Pescados.
Los pescados blancos (más suaves) admiten servir blancos ligeros o rosados jóvenes. Los pescados azules (más fuertes) y los mariscos admiten blancos de más cuerpo e incluso blancos de aguja. También es admisible un rosado joven y fresco. Sobre todo si el pescado es fuerte y acompañado de guarnición como el "Salmón Papillote", por ejemplo.


5. Carnes.
Las carnes suaves o blancas, van acompañadas de un rosado o tinto joven. Las carnes rojas o de caza un tinto añejo y con cuerpo. Las carnes guisadas y a la brasa pueden servirse con un tinto crianza con cuerpo. Pueden darse ciertas variantes más que en función del tipo de carne en función de la preparación de la misma. No es lo mismo tomarse una carne a la plancha que una carne al Roquefort con guarnición.


6. Huevos.
Fritos, al plato o con platos fuertes (escalfados en un bacalao al pil-pil , por ejemplo) tintos jóvenes. Revueltos, cocidos y preparados "suaves" rosados, o tintos secos y jóvenes.


7. Quesos.
Tiernos y cremosos, rosado o tinto joven y ligeramente afrutado. Quesos curados, semicurados y fermentados, tinto viejo con cuerpo.


8. Postres.
En función del tipo de postre si es dulce, podemos utilizar un vino generoso. Si es salado o frío (como un sorbete o un helado) podemos servir un blanco frío y seco o semiseco. Aunque la costumbre es servir el postre acompañado de cava o champán (bebida que puede ser tomada a lo largo de toda la comida perfectamente, aunque no tengamos esa costumbre). También los vinos dulces como el Sautern van muy bién.

Independientemente del vino que elijas para cada plato, recuerda una regla fundamental: no debes servir vinos con más cuerpo y sabor antes que otros más jóvenes y menos intensos. Por ello como comenté anteriormente, es importante saber elegir el vino adecuado, pero también en qué orden se van a servir.

No ahorres nunca en el vino. Puede estropearte la comida más exquisita. Siempre guarda relación calidad de la comida y la calidad del vino elegido. No conjuntes elementos desproporcionados, grandes manjares con pésimos vinos o viceversa.


Bon Appétit......Linda Brockmann
El arte de servir el vino
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Linda Brockmann

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